miércoles, 20 de julio de 2011

El pinche ego


Por un tiempo me negué a aceptar ese estatus emocional, puede que no se pregunten la razón de ello, pero de igual manera se los diré, la verdad es que no la considere como una cosa necesaria en la vida de un hombre, en realidad la veía como ese enorme monstruo inexistente al que le temen los niños pequeños y que está debajo de la cama.

Dicho de otra manera, lo tenemos en la jeta, solo esperando la venida del ego para empaparnos en su mierda, si, suena repugnante, no intentaba ejemplificarlo homo-eróticamente, sino de una manera que notaran el asco que dicho EGO me genera.

A mí no me gustaría que se vinieran en mi cara y mucho menos creo que a ustedes.

Lo peor de todo, es que me he convertido en una víctima más de él, en repetidas ocasiones, ese “monstro” apareció enfrente de mí y me hizo convertirme en una mierda de persona.

“Wey la neta escribes muy cabron”

“Wey, ¿por que no me habías dicho esto?”

“¿Wey, neta admiro tus escritos”

Esas y muchas otras frases me han hecho inflar la cabeza como un globo, pero debo admitir que todo eso sucede dentro de ella, nunca externo el ego, como es el caso de otras personas que conozco y que nunca las voy a bajar de ególatras, ególatras que detesto e irónicamente son mis amigos, alguna vez sentí la necesidad de soltar ese ego, de dejarlo libre y convertirme en una persona cagante, quizás no cagante para el resto de las personas a mi alrededor, sino a mí mismo, me cagarria el ver ese rostro petulante e idiota en el espejo cada mañana mientras se exprime los barros generados por su postergada pubertad, si bien tuve la necesidad, esta se convirtió en vergüenza por diversas razones.

Sin entrar a detalles, la gente ha dicho siempre que la humildad es un valor “único”, yo pienso que no debe ser catalogada como un valor, sino como una necesidad, el ser humilde también lo traduciría como “ser necesitado”, al igual que el ego, necesitas de la atención de los otros, necesitas que te elogien y que siempre hayan paleros a tu alrededor que te den siempre la maldita razón, la tengas o no.

Por otro lado, cuando se es humilde, se es aun más estúpido, tómenme como un ejemplo, aclaro que: YO NO SOY DEL TODO HUMILDE, también he hecho mis pendejadas ególatras y mamonas, pero en menor cantidad que otros con los que tengo contacto constante, al menos eso pienso.

Yo, cuando recibo un cumplido por mis escritos, me cohíbo, si es que eso se puede catalogar como humildad, me hago mucho una chaqueta y digo: A huevo, soy humilde, tan humilde que si me traes al wey más humilde que conozcas, lo aplasto con mi humildad.

Hablando “opuestamente” claro, debido a que la realidad es otra, mi humildad la traduzco en idiotez, pues un cumplido me incomoda, me genera un sentimiento de vacío, de querer algo más, como si esperara un abrazo, una felicitación más allá del “que chingon wey”, algo que me llene.

Si bien soy una persona complicada, todo lo que no puedo decir con los labios los digo con mis escritos, mis letras generadas por esta PC, mis notas anteriores son el caso más visible, en realidad son cosas que nunca pude decir abiertamente a los 4 sentidos, (NORTE, SUR, ESTE, OESTE) nunca los pude gritar, llorar o demostrar, nunca fueron más que ideas reprimidas, mi persona reprimida.

Otro caso, hipotético, tengo dinero en 5 cifras, pongámosle uno 10, 000 pesos, si bien los podría gastar en una cosa que me beneficie, no lo hago, los gasto en idioteces, tabaco, alcohol, antros y en el caso más extremo y que únicamente lo hice una vez, prostitutas, no de callejón, sino reconocidas por mi persona, esas ranflas que “toda la banda comparte”.

Si bien ese dinero lo tengo en mano ahora mismo, salgo con mis amigos, quienes saben que yo tengo ese dinero en mi poder, ellos convenencieramente me dicen “que vamos a hacer”, yo les contestaría, “pues lo que quieran”, he aquí mi estupidez, sé que no me gusta salir de antro, sé que no busco al amor de mi vida en el, pero tampoco busco socializar en el, se de antemano que no deseo ir, pero hago esa afirmación idiota, lo que quiera, aun sabiendo su respuesta.

“Vámonos de antro”

Ellos no me lo dicen, pero quieren que pague yo con mi dinero, ese dinero que pudo haber pagado un gusto personal, un gusto que únicamente yo iba a disfrutar.

“Bueno, vamos”

Yo, idiotamente acepto ir, acepto pagar con mi dinero, acepto pasar un mal rato y pasar de un estado de sobriedad a uno totalmente opuesto, solo para terminar llorando por amores inexistentes y problemas personales, haciendo esto bajo la pendeja idea de ser humilde y no oponerme a los planes de los otros.

Es por eso que mi humildad la traduzco y en amplias ocasiones la confundo con estupidez.

Es por eso que no me considero humilde, me considero como una persona no convenenciera, que detesta la hipocresía de las personas, que se detesta a si misma por hipócrita y que sabe de antemano sus estupideces fácilmente perdonables pero que las hace algo inolvidable.

Las convierte en un precipicio del cual balancearse.

Alguna vez escuche una canción muy extraña, con una letra totalmente incomprensible, esta se llama:

¿Where is my mind?, de los Pixies

Esa canción siempre que la escucho, así sea a kilómetros de distancia, la reconozco a la primera nota, se que se trata de esa canción, debido a que esa pregunta que repinten una y otra vez en ella, me la hago diariamente.

“Donde esta mi cabeza, mi mente”

Nunca pienso, siempre estoy inmerso en mi pequeño mundo, hay ocasiones que regreso a ese estado ególatra e incontrolable, pero no todos lo notan, no todos saben la mierda que puedo ser.

Pero nuevamente lo repito, no soy un ególatra, ni mucho menos un ser humilde, me encuentro en un mal umbral.

“Whit your feet in the air and your head on the ground”

“Try this tick, spin it, yeah

“But your head will collapse and there`s nothing in it and you`ll ask yourself”

WHERE IS MY MIND

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